Estas fotografías fueron tomadas mientras asistía al matrimonio de Lorena y Adolfo como invitado. Esa posición privilegiada me permitió integrarme a la celebración y observar sin intervenir, registrando abrazos, miradas y pequeños gestos que nacen cuando las personas se olvidan de la cámara. Es una forma de fotografiar basada en la confianza, la observación y la autenticidad, donde las emociones son las verdaderas protagonistas.